El gesto sincero

En un momento dado, el suyo, empecé a no ver, que no es lo mismo que quedarse ciego.

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En este momento, el mio, donde un gesto ya no vale mil palabras, donde la acumulación de imágenes sin palabras se está convirtiendo en una carrera de sacos sin fondo, donde esta acumulación pornográfica de imágenes no deja ver el origen de todo este disparate, he decidido parar y dar unas vacaciones, las vuestras, a mis fotografías.

Se veía venir, pero todavía no hacía el suficiente calor como para querer desnudarme del todo. Algunas personas lo han hecho un poquito antes que yo, porque son de buena escuela y se lo toman en serio, con todas las consecuencias. Otras han reflexionado sobre esto, el gesto, para hacernos pensar un poco, lo suficiente como para salvarnos justo antes de ese día, el del suicidio profesional.

¿Que hacer con tantas imágenes?

Desaparecen las fotografías entre tantas imágenes para dar paso a las palabras, a estas palabras, que son las que han sobrevivido al naufragio visual y que creo que siempre han estado ahí, estoy seguro que si, pero el sinsentido de fotografías no nos dejaba leer.

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Prometo que he sido muy obediente, que he fotografiado lo que me han dicho, que me he comprado la mejor cámara digital del mercado y que me he matriculado en el mejor máster posible, pero me quedo con la sensación de haberme equivocado de escuela.

Leer la imagen.

Cuando aprenda a leer y sepa que hacer con mis fotografías y con sus palabras, volveré.

6 respuestas

  1. Lo siento pero estoy muy en desacuerdo con esta iniciativa.

    No hay que dejar de producir imágenes. Hay que aprender a editar mejor. En un mundo de muchxs fotógrafxs haciendo muchas fotografías, lo único necesario en la ecuación son mejores editorxs. Una mejor síntesis, una mejor disposición, una mejor adecuación al discurso (si existe) y la experiencia fotográfica subirá enteros. Dejar de fotografiar no es sino admitir que la utopía es imposible, que la saturación es irreversible, que no merece la pena aprender a mirar.

    Y aprender a mirar, en mi opinión, no debe ir separado de la producción visual, pues es en el acto de fotografiar donde más y mejor se aprende, se aprecia y se vive la fotografía.

  2. Paco, en mi modesta opinión, lo único que pasa es que necesitas sedimentar un poco las fotos…
    A veces no apetece, a veces no es el momento… Pero como dice Olmo, a veces también es aprender a editar mejor. Son muchas cosas las que influyen.

    Y, esto es importante, cualquier decisión que se tome es la buena en el momento en que se toma: máster, escuela, cámara, vacaciones…

    Besos.
    Magdalena

    PS: Y me encanta que sólo hayas puesto texto… 😉

  3. Olmo, Magdalena, gracias por vuestros sinceros comentarios.

    Olmo, somos fotógrafos, para bien o para mal, producimos imágenes y creo que es difícil dejar de hacer fotografías, de ser imagineros o por lo menos en dejar de pensar en hacerlas. Mi «gesto» no tiene nada que ver con la actitud de Iraida Lombardía, muy respetable desde el punto en el que ella lo plantea, pero que no comparto, por lo menos desde esa manera tan «radical» y temporal. En ningún momento comenta que deje de hacerlas («Este inmovilismo no significa que vaya a dejar de producir o trabajar durante este periodo de tiempo, esta es mi forma de vida y seria incapaz de dejar de hacer aquello que amo.»), simplemente deja de mostrarlas, nos niega sus imágenes, nos libera de verlas, quizás como acto de generosidad para que que reflexionemos sobre las nuestras.

    He recogido el testigo precisamente para hacer lo que vosotros comentáis, que no es otra cosa que recuperar esas sensaciones, que por alguna extraña razón, he ido perdiendo en esa acumulación de imágenes, las mías, pero también las vuestras, las de todos.

    He sido consciente de esto en el momento que he empezado a dar contenido a mi web. Hubo un momento que todos los trabajos realizados parecían que eran susceptibles de ser expuestos, todas las fotos querían encontrar su espacio en la web, aunque fueran por acumulación, competían entre ellas sin yo poder gestionarlas, sin darme la oportunidad de experimentar lo que había vivido y sin la reflexión necesaria para saber que es lo que quiero explicar.

    La perversión del trabajo digital anulaba al trabajo químico (no me atrevo a decir analógico), puede que por su inmediatez, pero era una contradicción en mi forma de trabajar, ya que normalmente pienso mucho la imagen antes de hacerla, digamos que intento siempre trabajar «con el estómago» más que con la piel. Se me revelaban las fotos, unos proyectos boicoteaban a los otros y acabó por paralizar lo que estaba haciendo y mostrar a medias lo que quería explicar.

    Paro por salud mental y visual. Doy vacaciones a las imágenes de la web precisamente para poder trabajarlas durante este verano, para pensarlas y editarlas como se merecen, sin condiciones, sinceras, lo más nítidas posibles, discretas, que no compitan entre ellas ni saturen las vuestras. Continuo trabajando, fotografiando, para dejar de ser un impostor, un traficante de imágenes, para ser simplemente un fotógrafo.

  4. Lo dicho, Paco… ¡Sedimentación!

    Las (s)elecciones son siempre difíciles. Aunque yo pienso que frente a la saturación de imágenes, el cerebro actúa muy selectivamente y perdemos interés por lo «déjà vu».

    Si te sirve de ¿consuelo?, llevo desde septiembre sin tomar fotos. Sólo haciendo cosillas para amigos, divertimentos… Hay un momento para todo. Y no me importa. Tengo ideas en mente que quiero materializar, pero como soy lenta no me agobio. Claro, que yo lo tengo más fácil que tú… Yo no soy fotógrafa, sólo hago fotos. Tengo menos presión.

    Un besote gordo
    Magdalena

  5. Hola.
    Me parece muy bien tu planteamiento y tambien el de Iraida. Tan solo queria añadir que puede ser que para que se produzca un descanso total, mental, que desintoxique, que te lleve a ese estado de tranquilidad interna con tu propio trabajo aparte de vuestras iniciativas, posiblemente haya que llegar algo mas lejos, como un conocido mio que ademas se ha apartado de toda influencia externa relativa a la fotografía, quiero decir, apagar el ordenador, dejarse de blogs, Facebooks y demás y concentrarse en sus propias sensaciones y en las fotografias que va editando intimamente, para el, para autoevaluarse el y disfrutar sin prisas y sin ningún tipo de influencia. Así de tajante y creo que de dificil..

  6. Emilio, se agradece el comentario, porque no vas mal encaminado. Sin llegar a ser tan tajante como para desconectarse de todo, aislarse y desintoxicarse, el hecho de tomar conciencia del ruido externo e intentar escuchar el propio ya es una actitud positiva para mirar el trabajo personal.

    Una de las preguntas que me hago es si todo tiene que pasar por el filtro de internet para que tenga visibilidad y si todo debe tener la misma apariencia con leves modificaciones para que todo parezca igual. Es todo tan volátil que lo poco que queda se confunde con lo que debería haber sido y no lo es, porque se repite en un eterno bucle. Nos tropezamos con patrones de comportamientos parásitos, donde la sensación tiene más que ver con una exposición controlada de lo que debemos hacer, donde el más listo de la clase se lleva los «me gusta» (antes aplausos) reciclando tus imágenes.

    Sospecho que se puede (y se debe) hacer de otra manera.

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