PERLAS de Alberto García-Alix

“Alberto” de Humberto Rivas, 2002 ©Archivo Humberto Rivas

De vez en cuando, te encuentras con ciertos comentarios, casi lapidarios, de personas a las que admiras por lo que hacen y que te dejan perplejo. En algunos casos coinciden lo que hacen y lo que dicen, con lo que la coherencia de ambas cosas te dejan en paz. Luego están los que sólo dicen, independientemente de lo que hagan y estos me hacen reaccionar en raras ocasiones.

En este caso, un par de comentarios que leí de Alberto García-Alix en una entrevista que le hicieron en 2010 en el diariodemallorca.es, me han dejado en un estado de apostasía fotográfica temporal, de la que me estoy recuperando mirando fotolibros de William Eggleston y Enric Montes .

A la pregunta: “–¿Cómo ha vivido el cambio de la fotografía digital? ¿La utiliza?

García-Alix responde: “–Para vídeo, pero no para la fotografía. Sigo haciendo las fotos en analógico porque tengo fe. Hago la foto y después rezo: ´a ver cómo ha quedado… imagínate que feo…´. Qué misterio tiene la imagen digital: ´no me gusta, lo voy a corregir…´. Yo sigo teniendo fe.

En la siguiente pregunta: “–¿Se ha perdido el momento irrepetible del único disparo?”

Alberto García-Alix sentencia: “–Es algo imparable, yo debo ser de los últimos dinosaurios… porque me lo puedo permitir, porque las condiciones han cambiado mucho para los fotógrafos. No soy un fotógrafo, soy un diletante con una cámara. Puedo jugar con ello, con ese material que se va acabando. El hiper foco, el hiper retoque, el hiper hiper… sí, está muy bien, pero no veo más poesía. ¿La fotografía ha ganado en poesía con este cambio? No. La plata sigue teniendo más poesía.”

Después, continua la entrevista y reconoce que el color es una asignatura “un poco pendiente”. Creo que el maestro miente.